Seguir,
mantener la guardia entre tierras desconocidas;
yelmos rotos
Y la sensación de ya haber perdido
En playas de arena y sal
Antes de comenzar la batalla.
Resistir
al respiro sobre negro
al negro de la soga
a la soga sin ahorcado
al nudo seco, cerrado.
Engullido el ánima bajo un amanecer,
persiguiendo el tiempo
de la imperecedera noche.
Y al caer la luna
Serán sólo las sombras
quienes sacrifiquen
Una sonrisa de viuda
por cada uno de nosotros
domingo, 12 de abril de 2009
viernes, 10 de abril de 2009
lunes, 16 de marzo de 2009
primer aliento
Para darte la bienvenida, déjame sólo rellenar el silencio.
I
Eva detiene un cronómetro
Con la última uva
Vino a su cuerpo
Piensa: El reloj correrá

por todos nosotros
y por los otros
No por los que quedan
La luz se fue desde la ventana
fundida con el huracán de arenazul
Todo se convirtió en silencio
De habitación oscura
Encendida a gritos
Al marchar.
II
Duele un silencio. El olvido
Baudelaire se olvidó sembrar
Y sólo flores del mal amanecen
Entre cardos púrpuras de papel
Y terruños de tierra dúctil.
La vida se acaba
Gritaba el farolillo.
De Calle Consumo
Bajaba las persianas con calma
Sin dejar nada que respirar.
Cuando menos lo esperaba,
Ella se marchó
Para no volver
A la luz todavía
En ascuas.
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