Seguir,
mantener la guardia entre tierras desconocidas;
yelmos rotos
Y la sensación de ya haber perdido
En playas de arena y sal
Antes de comenzar la batalla.
Resistir
al respiro sobre negro
al negro de la soga
a la soga sin ahorcado
al nudo seco, cerrado.
Engullido el ánima bajo un amanecer,
persiguiendo el tiempo
de la imperecedera noche.
Y al caer la luna
Serán sólo las sombras
quienes sacrifiquen
Una sonrisa de viuda
por cada uno de nosotros
domingo, 12 de abril de 2009
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